Por Alejandro Pantoja Malatesta
El ser humano, como materia consciente, un milagro del cósmico sin igual... una serie de sucesos que hizo que una pequeña molécula de ADN encontrase la manera de clonarse, dio lugar a la civilización que hoy día conocemos. Frutos de una complicada y avanzada evolución, miles de retos, miles de obstáculos... Y a día de hoy, el humano, ha llegado a un punto alto, sobreviviendo a todo lo que se le ha pasado por delante. Cabe destacar que somos el ser más evolucionado de este planeta, es innegable... pero creo sinceramente que el ser humano ha olvidado de donde viene y ésto ha hecho que olvide a donde va.
El ser humano, como materia consciente, un milagro del cósmico sin igual... una serie de sucesos que hizo que una pequeña molécula de ADN encontrase la manera de clonarse, dio lugar a la civilización que hoy día conocemos. Frutos de una complicada y avanzada evolución, miles de retos, miles de obstáculos... Y a día de hoy, el humano, ha llegado a un punto alto, sobreviviendo a todo lo que se le ha pasado por delante. Cabe destacar que somos el ser más evolucionado de este planeta, es innegable... pero creo sinceramente que el ser humano ha olvidado de donde viene y ésto ha hecho que olvide a donde va.
Aquellas preciosas amapolas rojas, aquel residuo radioactivo o aquella mujer tan radiante... vienen del mismo lugar. Estás hecho con polvo de estrellas, eres parte de este Cosmos, y a mi, personalmente, me parece muy triste que importe más el valor de un puñado de billetes que el valor que tiene el hecho de mirar al cielo... que pueda medirse en papel lo que vale la vida de una persona es una muestra clara de que no sabemos a donde vamos, y viendo el valor que se le da a la vida, sólo puedo esperar un futuro de cambio, un futuro donde todo lo que conocemos como civilización quedará reducido a nada, un lugar donde no quedará piedra sobre piedra.
El alma de los humanos empezará a estremecerse, el frío morará en sus corazones y la oscuridad desbordará sus pensamientos. Aquello que guardábamos con tanto aprecio hoy no vale nada más que para que arda y nos brinde calor; el pobre y el rico solo se distinguirán por la pureza de su corazón y la agilidad de su intelecto.
Encuentro muy interesantes y profundas las palabras del profesor Carl Edward Sagan, quizá la persona de la que más he podido aprender y la persona que más me ha hecho reflexionar... por eso me gustaría compartir un poco de ello.


11:12
escuares escuares

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